El Renacimiento Italiano en el ámbito de cultura, tanto griega como romana, tuvo una gran influencia sobre todo en lo que respecta al arte. El renacimiento es la restauración del XV, del ser humano. En Italia entre los siglos, XV y XVI, se produjo un cambio social debido a la decadencia del feudalismo. Las diferencias religiosas así como la aparición del capitalismo, provocaron el resurgimiento clase una nueva clase social, la burguesía.
En el renacimiento desaparece, de alguna manera, el anonimato de los artistas propio la edad media. Asimismo surgen los mecenas que financian a los artistas. Podemos nombrar a los Médicis de Florencia quienes ayudaron económicamente a artistas, como Brunelleschi, con su famosa obra de “Santa María de Fiore”. Y entre otros mecenas, el Papa León X, que también subvencionó a varios artistas. En cuanto a la arquitectura, podríamos decir que los artistas de esta época no copian literalmente de otros modelos artísticos sino más bien adaptan los elementos arquitectónicos renacentistas. No menos importante es que de la cultura griega adoptan el concepto del hombre, y de la cultura romana adopta ciertos elementos arquitectónicos. Y sobre la escultura del Renacimiento Italiano, se reflejó una reacción en contra de la estética gótica. La escultura del renacimiento está más ubicada en el idealismo aunque se pueden identificar ciertas pinceladas de realismo, como por ejemplo, “La magdalena de Donatello”.
La Gazzeta fue el prime medio de comunicación escrito que se publicaba, específicamente una vez a la semana a principios del siglo XVII, cuyo objetivo fue informar a todo aquel que llegara al puerto de Venecia de temas de política, noticias, teatros, moda e incluso tribunales.
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El concepto de Renacimiento surge en el siglo XIX para denominar a un periodo cultural que abarca desde el final del gótico hasta el principio del Barroco.
El Renacimiento es un movimiento artístico y literario que pretende la ruptura con el oscurantismo medieval y el renacer de la cultura clásica grecolatina, además de una renovación de los valores humanos en diferentes campos (Humanismo), tanto en las artes como en la vida civil, para describir al hombre, para exaltarlo y para considerarlo el centro del universo. Se considerará que la razón es un atributo humano y un don que Dios ha otorgado para hacer frente a todos los retos.
II. Características del Renacimiento:
El período se caracteriza por la aparición de un fuerte proceso de secularización de la vida política, pues pierde parte de su poder la Iglesia (crisis de la fe y de la moral) y se desarrolla el Estado (el feudalismo se transformará en un incipiente capitalismo, el poder se concentrará en el Estado), y por la presencia de una escuela de pensamiento nueva, el Humanismo, que centrará su atención en el individuo (antropocentrismo).
El Renacimiento surge en el siglo XIV en Italia, concretamente en la región de la Toscana (Florencia, Siena). Dante, Petrarca y Boccaccio, autores medievales toscanos, escriben ya obras de carácter renacentista durante estos siglos. Se trata de un movimiento antropocéntrico: el centro de la vida, de la literatura, del arte, es el ser humano. Frente a la visión religiosa que impone a Dios y al dogma como ejes de la existencia medieval, a partir del Renacimiento se constata un enfoque ideológico más a la medida del deseo humano.
El Renacimiento se caracteriza también por un renacer de la cultura clásica, que se difunde desde Italia al resto de Europa, donde se consolida en el siglo XVI. Partiendo de la idea aristotélica de la mímesis, la imitación, los autores renacentistas recuperarán el legado grecolatino (los géneros clásicos y los temas) y la mitología aparecerá en multitud de obras.
III. El Humanismo:
El Humanismo es el movimiento intelectual, filosófico y cultural que sostiene el Renacimiento. Los ejes en torno a los que gira el nuevo movimiento son los siguientes:
El hombre nuevo. El ser humano es libre. El hombre se sabe dependiente de Dios pero con capacidad para buscar sus propias metas. Y el saber se convierte en requisito indispensable del hombre renacentista, del cortesano, para acceder a la divinidad.
La educación. Se propone un nuevo plan de estudios, los studia humanitatis, que incluirán Gramática, Literatura, Historia y Retórica, materias que se consideran fundamentales porque permiten que el hombre pueda conocerse a sí mismo y llegar así a ser virtuoso y sabio. Se impone la lectura y la imitación de los clásicos. El Renacimiento no busca la originalidad, sino la imitación de los clásicos, pero convirtiéndola en algo novedoso, reelaborándola.
El erasmismo. Una figura fundamental es la de Erasmo de Rotterdam (1467-1536), tanto por su labor humanística como por su condición de renovador de la religión y la espiritualidad. Erasmo defendía la oración íntima, alejada de los ritos religiosos y preconiza la lectura y la reflexión personal sobre los textos evangélicos, que deberían ser de nuevo traducidos a los idiomas romances para facilitar el acceso a cualquier creyente. Erasmo antepone los mandamientos de Dios a los de la Iglesia. Estas ideas fueron interpretadas como un ataque a la religión por parte de la jerarquía católica, lo que le supuso a Erasmo un claro enfrentamiento con el poder eclesiástico. Por otra parte, el rechazo de Lutero a la jerarquía eclesiástica llevaría al cisma de la Iglesia, las guerras de religión y el espíritu de la Contrarreforma, que, a partir de la segunda mitad del siglo XVI trató de defender la ortodoxia católica del avance de las ideas protestantes y supondrá un freno para la difusión del erasmismo.
El cortesano. Baltasar Castiglione mostró en El cortesano (publicado en 1528, y traducido por Boscán en 1534) el modelo de hombre renacentista. El caballero renacentista sumará a su tradicional dedicación bélica y aventurera, un claro afán intelectual y creador (“diestro en el uso y ejercicio de las armas, pero también en el de las letras”). El cortesano, modelo ideal de hombre, quiere ser a la vez erudito, soldado, artista y científico, sin olvidar por supuesto su faceta de ardiente enamorado ni la de virtuoso cristiano.
El neoplatonismo. El redescubrimiento de Platón será fundamental. En el sistema neoplatónico, el amor, que emana de Dios, une el universo entero. A partir de la contemplación de las cosas bellas, el ser humano es capaz de ascender a lo absoluto. La belleza material, al ser reflejo de la divinidad, permite al alma acceder al mundo de la belleza suprema al que pertenece: la mujer, el arte y la naturaleza serán caminos para alcanzar ese fin.
La naturaleza. Aparece la naturaleza en la poesía. Pero es una naturaleza estilizada, siempre con las mismas características. Así, por ejemplo, las conversaciones de pastores se llevan a cabo en un “lugar ameno” (locus amoenus).
a) Una poesía amorosa. El sentimiento amoroso es el núcleo fundamental de sus temas poéticos, dentro de las dos orientaciones petrarquistas: el amor no correspondido y la muerte de la amada. La belleza de la dama es la causa del enamoramiento del poeta y produce en él una herida agradable, pues la pasión amorosa da sentido a su vida. El poeta enamorado se define por su sometimiento a la amada (inspirado en el amor cortés) y el sufrimiento por sus desdenes o por su ausencia. Además, el amor no correspondido tiene efectos físicos en el poeta (palidez, debilidad, timidez) y anímicos (dolor).
b) La amada se caracteriza por su belleza y virtud. La dama petrarquista es fría, distante, indiferente, desdeñosa, altiva. Los caracteres físicos predominantes son los cabellos dorados, largos y ondulados, los ojos claros, la piel blanca y sonrosada, la frente amplia y redondeada, el cuello largo y delicado, la forma de la cara ovalada, es decir, una belleza delicada, virginal (tópico de la donna angelicata)
c) Carencia de erotismo. El dolce stil novo, movimiento poético italiano en el que se inspiran, ya había purificado muchos de los aspectos eróticos que conllevaba una parte de la poesía de los trovadores provenzales.
d) Neoplatonismo amoroso. La cultura renacentista propició el resurgimiento de las doctrinas platónicas: el neoplatonismo. El amor verdadero es intelectual, desprovisto de sensualidad: es una virtud del entendimiento. Es completamente diferente del amor aristotélico-escolástico (presente en la lírica provenzal y en las novelas caballerescas y sentimentales), mucho más concupiscente, caracterizado como una enfermedad del alma.
e) Autobiografía amorosa. La poesía se convierte en la proyección del yo del poeta. Petrarca dedica su Cancionero a Laura (en vida y tras su muerte); la musa de Garcilaso es Isabel Freire (un amor no correspondido).
f) Códigos mitológicos. Los poetas utilizarán personajes y situaciones de la mitología grecolatina para expresar situaciones análogas y semejantes a las vividas por el yo autobiográfico. Los mitos que se ponen de moda son aquellos que reflejan un amor frustrado o no correspondido (Hero y Leandro, Apolo y Dafne).
g) Sentimiento de la naturaleza. La naturaleza se presenta idealizada, armónica y equilibrada, llena de paz y sosiego. La poesía renacentista describe los estados anímicos extremos en medio de una naturaleza siempre en equilibrio.
h) Bucolismo. En relación con la naturaleza idealizada se encuentra el bucolismo pastoril, el marco idóneo para muchos poemas renacentistas. La estilización del mundo pastoril se remonta a Teócrito y Virgilio (Bucólicas), penetra en la Edad Media (officium pastorum) y es recogida y popularizada por Sannazaro en su Arcadia.
i) Una poesía burguesa. Los poetas viven al amparo de la corte y de la naciente burguesía. Es por tanto una poesía que rezuma refinamiento cortesano, que nace con clara voluntad elitista.
j) Las estrofas preferidas son el soneto y la estancia o canción petrarquista (que combina versos endecasílabos y heptasílabos). Otras estrofas de origen italiano son la lira (composición estrófica de cinco versos, tres heptasílabos y dos endecasílabos, con rima consonante), los tercetos o la octava real (estrofa de ocho versos endecasílabos). De inspiración latina son la oda, la elegía y la égloga.
V. Obras de Petrarca:
Su producción puede dividirse en dos grupos: obras en latín y obras en lengua vulgar. Las primeras fueron las que le reportaron mayor éxito en vida, y en ellas cifraba Petrarca sus aspiraciones a la fama. Cabe destacar en este apartado el poema:
-África en hexámetros (que dejó inacabado y en el que rescata el estilo de Tito Livio)
-Las doce églogas que componen el Bucolicum carmen y la serie de biografías de personajes clásicos titulada De viris illustribus.
-Reflejo de sus inquietudes espirituales son los diálogos ficticios con San Agustín recogidos en el Secretum.
Petrarca logró en vida una importante fama como autor latino y humanista, tal como prueba su coronación en Roma como poeta, en 1341. Sin embargo, sus poemas en lengua vulgar recogidos en el Cancionero fueron los que habían de darle fama inmortal. Aunque Petrarca los llamaba nugae (pasatiempos), lo cierto es que nunca dejó de retocarlos y de preocuparse por su articulación en una obra conjunta, lo cual denota una voluntad de estilo. Además ayudaron a elevar la lengua vulgar como lengua poética.
La lengua del Cancionero se caracteriza por la vaguedad y por la simplificación.En la primera parte del Cancionero, las poesías reflejan la sensualidad y el tormento apasionado del poeta, mientras que tras la muerte de Laura, acontecida según declara el poeta en 1348, su amor resulta exaltado en una adoración espiritual. Petrarca supo escapar a la retórica cortés del amor, transmitiendo más sinceridad en sus versos, sobre todo gracias a sus imágenes, de gran fuerza y originalidad. Su influencia se tradujo en la vasta corriente del petrarquismo, destinada a perdurar hasta el siglo XVII, y a cuya tradición pertenecen desde Ausiàs March, Garcilaso de la Vega o Francisco de Quevedo hasta Edmund Spenser y William Shakespeare.A lo largo del Cancionero, Petrarca va componiendo los tópicos de la poesía amorosa. En la siguiente tabla se muestran los rasgos físicos que caracterizan a la mujer en el ideal petrarquista:
El cabello
Es preferiblemente rubio (la imagen predilecta es “el oro”), aunque puede aparecer una mujer con el pelo negro
La cara
Una de las imágenes recurrentes es “el marfil”. El rostro es blanco y las mejillas sonrosadas (se comparan con rosas y azucenas)
La frente
La piel es blanca, la frente también. Aparecen imágenes que sugieren lisura o transparencia, como el marfil o “el mármol”. La frente además es amplia
Los ojos
Azules, comparados con “zafiros”
El cuello
Las imágenes son el marfil, el “cristal” o el mármol “blanco y liso”
Las cejas
Comparadas con el ébano
La boca
Los labios son identificados con “rubíes” y los dientes con “perlas”
Las manos
Blancas como la nieve y con imágenes de piedras lapidarias nobles
Los pies
Son identificados con “raíces”
El pecho
Es liso, se aprecia su dureza al tacto, su blancura y transparencia. Se comparan con el mármol, el marfil o los diamantes
BIBLIOGRAFÍA:
El desarrollo de las concepciones de la relación entre Antigüedad, Edad Media y presente en el Renacimiento: desde Petrarca…por Granada, Miguel Angel.Ingenium: Revista electrónica de pensamiento moderno y metodología en historia de las ideas, 2009, Número 1
Mi nombre es Jesús Palmí, estudiante de Grado en Humanidades, en la UNIR.
No voy a soltar una parrafada.Soy Hombre de pocas palabras.
Pero, seguid mi blog y os trasmitiré tantas emociones que no podréis dejar de leer.
Soy un forofo del Renacimiento.Os ilustraré de tal manera que finalmente seréis estudiosos del Renacimiento.
¿Qué es la vida sin hermanas y qué es renacimiento sin el arte?